En segundos tu fantasma regresa, invade mi entorno y trastorna el momento, me niego a dejarlo, lo observo, lo huelo, segundos después le doy la espalda, abro la puerta y le dejo ir. Sabiendo irremediablemente que en menos de veinticuatro horas va a volver, a pesar de todo intento resistirme y cierro los ojos, contengo la respiración y evito que la piel se erice, es más que obvio que todo intento resulta insuficiente, aunque ha habido avances el lapso crece, me siento más fuerte, sin embargo mis ojos no dejan de verte…